 | Parabolas De Jesus: LOS MUCHACHOS EN LA PLAZA |
PastorVaca escribió "Lucas 7:31-35
V. 31 Y DIJO EL SEÑOR: ¿ A QUE COMPARARE LOS HOMBRES DE ESTA GENERACION, Y A QUE SON SEMEJANTES?
V.32 SEMEJANTES SON A LOS MUCHACHOS SENTADOS EN LA PLAZA, QUE DAN VOCES UNOS A OTROS Y DICEN: OS TOCAMOS FLAUTA, Y NO BAILASTEIS; OS ENDECHAMOS, Y NO LLORASTEIS.
V.33 PORQUE VINO JUAN EL BAUTISTA, QUE NI COMIA PAN NI BEBIA VINO, Y DECIS: DEMONIO TIENE.
V.34 VINO EL HIJO DEL HOMBRE, QUE COME Y BEBE, Y DECIS: ESTE ES UN HOMBRE COMILON Y BEBEDOR DE VINO, AMIGO DE PUBLICANOS Y DE PECADORES.
V.35 MAS LA SABIDURIA JUSTIFICADA POR TODOS SUS HIJOS.
********* CONTEXTO *********
Estamos ante un juicio del Maestro sobre su propia generación. El Señor se entristece al contemplar la perversidad y la contradicción de la naturaleza humana. Les dice que son como dos grupos de niños que juegan en la plaza del pueblo. Un grupo le grita al otro: " Vamos a jugar a que celebramos una boda, nosotros tocamos con la flauta un epitalamio, es decir un canto de bodas, y vosotros bailáis al ritmo de la música". El otro grupo de niños contesta: "No, hoy no queremos jugar a estar contentos; no nos apetece jugar a las bodas". Entonces el primer grupo volvía a decirles: "Bueno, está bien, juguemos entonces a que celebramos los funerales de alguien. Juguemos a estar tristes. Nosotros os cantamos un endecha, o sea un canto triste en el que se lamenta la muerte de una persona, y vosotros simuláis tristeza y hacéis ver que lloráis". Y los otros le respondían: "No, tampoco queremos a estar tristes". Era un grupo de niños caprichosos e intransigentes. Tenían lo que se llama espíritu de contradicción; esa forma de ser, ese carácter inclinado siempre a contradecir la opinión de los demás. Si vosotros decís blanco, nosotros decimos negro!
********* SIGNIFICADO ***********
Jesús les está diciendo a los fariseos, a los intérpretes de la Ley y, en general, a los judíos de su tiempo: " Sois como niños caprichosos y aguafiestas, porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre que come y bebe, y decís: Este hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores." Nada os satisface.
Juan el Bautista había vivido despreciando todo tipo de comodidad; como un ermitaño, aislado y separado de la compañía de los hombres; como un "nazireo", consagrado a Dios, que se alimentaba con una estricta dieta y no tomaba nunca bebidas alcohólicas, ni se cortaba el pelo -igual que Sansón-dedicado exclusivamente a la predicación penitencial del arrepentimiento y decían de El que estaba loco o endemoniado; que era un inconformista desequilibrado.
En cambio el Hijo del Hombre, Jesús de Nazareth, que no practicaba ningún rigorismo ascético en su alimentación, que no se privaba de asistir a los banquetes y bodas, que se mezclaba con toda clase de personas y compartía sus penas y alegrías, decían de El que era un glotón y un borracho. Le acusaban de frívolo porque acudía a las fiestas que le invitaban y se hacía amigo de personas extrañas con quienes los "decentes religiosos" no querían tener nada que ver. Al ascentismo de Juan lo llamaban locura y a la sociabilidad de Jesús, amoralidad. De una u otra forma, siempre tenían algo que criticar.
El juego infantil le sirve al Señor para describir cómo era la vida de sus compatriotas. Una mezcla de alegrías y tristezas; una combinación de comedia y tragedia. Pero el principal mensaje es que no habían aprendido a vivir. Su comportamiento caprichoso e infantil los había convertido en aguafiestas intransigentes que no supieron reconocer el plan salvífico de Dios en los mensajes de Juan y Jesús. Con su reacción arbitraria e intolerante no supieron aprovechar la hora decisiva. Y es que cuando no se quiere oír siempre se encuentran pretextos y excusas. Se acusa a los mensajeros, a los métodos o a Dios mismo, antes que reconocer la propia culpabilidad.
No sé si alguno de los lectores de estos párrafos se encuentra en la misma situación que aquellos fariseos. Quizás todavía esté dándose, a sí mismo y al Maestro, este tipo de excusas. Es posible que en la hora crucial de su decisión personal se ponga a pensar en cómo viven los demás, en su mal ejemplo, en sus fallos y deficiencias. Me gustaría decir que ésta clase de actitud es un grave error. Si tuviéramos que convertirnos a Jesucristo por medio de la conducta que manifiestan todos los creyentes, seguramente ya se habría extinguido el cristianismo. Mi consejo es: fíjate en Cristo, enfócalo a El y desenfoca todo lo demás!
" Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos". Ha quedado de manifiesto que ambas conductas, la de Juan y la de Jesús, eran justas y sabias. La sabiduría innata del plan de la salvación se ha manifestado como una madre cuyos hijos no son únicamente Juan y Jesús, sino también todos lo que , en aquella época y a través de los siglos, han prestado oídos a la predicación de Juan y a las palabras de Jesús. La inmensa muchedumbre de criaturas que a través de las edades descubrieron una nueva vida en Cristo Jesús, justifica sobradamente la gran sabiduría que encierra el mensaje de salvación.
********* RESUMEN **********
El problema son los que no ríen nunca. El Señor no sabía qué hacer con aquellos niños caprichosos y enfadados que contradecían sistemáticamente el deseo de diversión de sus compañeros. Sin embargo, el juego divino debe continuar a pesar de las negativas humanas. El progreso del mensaje de salvación a lo largo de la historia no se va a detener porque haya personas que lo rechacen. Y aquí es donde nos toca a nosotros decidirnos. ¿Jugaremos o permaneceremos enfurruñados? ¿Estamos decididos a colaborar en el juego de Dios? ¿Aceptamos su dificultad?
El juego a que el Señor nos convida no es fácil. Es un entretenimiento ambivalente de por vida que nos va a proporcionar muchos sinsabores y tristezas, aunque también alegrías y satisfacciones; las lágrimas irán de la mano con las sonrisas; es verdad que existirá sufrimiento y dolor, pero también alegría de vivir y de gozo interior; deberemos tomar cada día nuestra cruz de separación con el mundo pero, al mismo tiempo, tendremos que amar a nuestros coetáneos y transmitirles los motivos auténticamente alegres del Evangelio. Se trata de vivir en el mundo, pero también fuera de él. A veces reiremos, pero otras muchas nuestros ojos se inundarán de tristeza. No podemos tomar sólo una parte del juego. Esa opción no existe. Lo aceptamos todo o nos quedamos fuera del mismo. Sea como fuere, tanto si decidimos participar como si no, el programa de Dios continuará inexorablemente hasta la consumación de los tiempos. El Señor no nos necesita. Somos nosotros quienes estamos necesitados de El. Su juego no depende de nuestro trabajo porque, si le decimos que no, El encontrará otra clase de "niños" más dispuestos y menos sabiondos. El plan de Dios se cumplirá, tal y como fue diseñado, y al final la sabiduría será justificada por su hijos. Siempre habrá criaturas que estén dispuestas a justificarlas.
Durante la época moderna, algunas iglesias cristianas se convirtieron en centros tristes, lóbregos y sombríos. Ciertos creyentes se volvieron taciturnos y apesadumbrados por culpa de la férrea visión productivista que la sociedad industrializada les transmitía. El ocio y la fiesta no eran vistos entonces ocn muy buenos ojos, porque representaban un freno a la sacrosanta producción. Esta perniciosa contaminación sentimental que se padeció originó numerosos desequilibrios emocionales y espirituales. Hoy las cosas han cambiado mucho. La sociedad contemporánea ha revalorizado la fiesta, la alegría y todo lo lúdico. El hombre postmoderno no aguanta ya lo que resulta pesado, monótono y triste. De ahí que debamos replantearnos cómo estamos evagelizando hoy. Jesús fue una persona alegre. Su Evangelio es una Buena Nueva que debe ser comunicada con alegría, felicidad y gozo. Ojalá sepamos ser esa clase de niños que justifiquen la sabiduría divina!
******** PREGUNTAS *********
1- ¿Qué significa el juego infantil para los hebreos?
2- ¿Cuál era el parecido que existía entre los niños que jugaban y los fariseos contemporáneos de Jesús?
3- ¿En qué se parecían y en qué se diferencian Juan el Bautista y Jesús de Nazareth?
4- ¿Qué es entrar en el juego de Dios?
5- ¿Tiene alguna relación la risa con el comer y beber?
6- ¿Era Jesós una persona que nunca se reía?Cómo se puede saber?
7- ¿Somos imprescindibles para Dios?
8- ¿Me excuso en la actitud de los demás cuando Dios me invita a Su juego?
Es mi deseo que estos estudios de las Parábolas de Jesús sea de gran bendición para todos ustedes.
Bendiciones,
Pastor Jorge Vaca
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