
EL EXITO EN LA VIDA CRISTIANA
Fecha Martes, 20 enero a las 14:29:21 Tema Estudios Biblicos
¿Qué es el Exito?
Texto: Proverbios 28.13: "el que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia".
" En una gran cantidad de personas sucede que a lo largo de los años no han podido lograr alcanzar el proyecto, la meta de ser lo que quieren ser, lograr aquello que anhelan en su corazón alcanzar.
Aún en el plano espiritual, uno sabe que debe aspirar a más de Dios, a ser obediente, a venir al altar, a buscar a Dios, a tener un corazón conforme al corazón de Dios; pero cuántas veces nos frustramos porque vemos que aquello que nos proponemos, que anhelamos, que deseamos ser, no lo alcanzamos.
Muchas veces nos preguntamos, ¿qué es el éxito?, ¿cómo puedo lograr el éxito en el ámbito profesional, éxito en la familia como hijo, como esposo/a, como padre, como madre?, ¿cómo alcanzar lo mejor?
" Encontramos ciertos argumentos que muchas veces las personas ponen por los cuáles creen que no pueden alcanzar el éxito:
1. No haber nacido en una familia con nombres aristocráticos, es decir con un buen trasfondo familiar:
Debemos estar agradecidos si nacimos en una buena familia, pero lo cierto es que muchas de las personas exitosas ya sea dentro o fuera de la iglesia, provienen de familias humildes; es decir, el concepto que la falta de éxito estuvo condicionado a no haber nacido en una familia importante está descartado.
2. No haber tenido dinero.
Cuando uno es rico, cuando uno tiene dinero y ahorros, uno puede darse el lujo de viajar a otros países, de hacer lo que se le da las ganas, de intentar cuestiones en el ámbito social, y puede sentirse con cierta clase de éxito.
El dinero no es garantía de felicidad. Muchas de las personas que tienen mucho dinero y oportunidades que otros no tienen, no son felices. El éxito no solamente es lograr algo, o conocer algún lugar del mundo que uno sueña conocer, sino es poder disfrutarlo. Porque muchos tienen mucho dinero pero no disfrutan del viaje, porque se llevan los problemas en la valija en cualquier lugar donde estén. El contexto paradisíaco de las playas con un mar turquesa y un clima tropical espectacular, no es una garantía de felicidad, porque la felicidad está en el corazón.
3. Haber vivido situaciones trágicas, difíciles:
Tal vez vienes de una familia que se quebró, o que ha tenido que pasar crisis, divorcio.
Muchas personas han sufrido muchas circunstancias adversas, pero han sabido superarse en cada una de ellas y alcanzar la meta.
Más allá de los problemas uno tiene una vocación en su corazón, que sabe que como el águila Dios no lo ha llamado a vivir entre las gallinas. Imagínese si a un águila recién nacido uno lo quitara de su hábitat y lo hiciera crecer entre un gallinero. Seguramente al principio sería una gallina media rara, pero al ir creciendo y alimentándose evidenciaría una característica diferente. Las gallinas siempre miran para abajo, las águilas miran para arriba.
La actitud interna, lo que le corre por la sangre, es una característica que la hace diferente a los demás. Dios te ha llamado a no ser gallina, sino te ha llamado a ser águila, te ha llamado a ir hacia las alturas, a superar los inconvenientes, a ir más allá de las circunstancias. Dentro tuyo hay una sangre espiritual a la cual Dios te ha llamado a experimentar. Dios te muestra en su palabra que no has sido llamado a vivir la derrota, sino que te ha llamado a superar las circunstancias e ir por encima de todas las batallas.
" ¿Cuál es la clave del éxito?:
La clave del éxito es su capacidad de reacción frente al fracaso. Es la capacidad de superar los fracasos.
Si has tenido fracasos en tu vida, sientes que hay áreas en tu vida , en tu carácter, en tu forma de relacionarte con los demás o con la familia, que debes cambiar y que no puedes; tienes que saber que Dios te ha llamado a una vida diferente y estás rumbo a ser la persona que Dios te ha llamado a ser.
Muchas veces vemos como el fracaso como el punto final, pero Dios te dice: "todo lo puedes en Cristo que te fortalece".
" Tenemos que cambiar el pensamiento de que como soy cristiano no debo fracasar:
Unas de las mayores circunstancias que nos toca vivir a los cristianos, es enfrentar la culpa. Es el desánimo que viene a través de la culpa, del fracaso; es decir uno sabe que debe caminar de tal manera, que debe tener la reacción que tuvo Jesús: la paciencia, el amor, la misericordia, la templanza, la santidad; pero ciertamente muchas veces pasa que uno reacciona o contesta de una manera que no es la adecuada. Tenemos circunstancias en que nos sentimos humillados; nos vemos no como vencedores, sino como perdedores y nos sentimos fracasados. Y viene el diablo a atacarte diciéndote: "si realmente serías cristiano, no fracasarías en esto".
El Señor te ha llamado para que alcances el éxito, la medida, la estatura, a ser lo que Dios te ha llamado a ser, a impactar en tu trabajo, en la iglesia, en el ámbito familiar, a alcanzar la meta.
Muchas veces viene el diablo y te dice: "porque has fracasado, nunca lo vas a lograr". Pero tenemos que cambiar el pensamiento, porque la clave del éxito es superar los fracasos.
Vemos ejemplos en la Biblia de hombres de Dios que agradaron a Dios, pero que también pasaron por fracasos.
1. Moisés:
Siendo un hombre de Dios y obediente a Él, habiendo sido el gran Libertador, la respuesta, el modelo de Jesús, que vino a este mundo a sacar al hombre de la esclavitud del pecado. Moisés fue usado por Dios y llegó a la tierra de Egipto a liberar al pueblo de Israel. Por muchos años los guió a través del desierto, hasta que por fin llegó a la meta, pero no pudo llegar a la tierra prometida porque fracasó. Dios le había mandado a hablar a una roca y a través de esas palabras iba a fluir agua que iba a bendecir, iba alimentar y a saciar la necesidad del pueblo de Israel. Pero a causa de su temperamento que lo engañó en ese momento, en vez de hablarle a la roca, expresó su enojo golpeando la roca. Estaba cansado y enojado con la gente y no con Dios. Por supuesto, el Señor sació la necesidad de los demás, pero esa actitud de enojo lo condicionó a él para no entrar a la tierra prometida.
2. David:
Fue sacado de detrás de las ovejas, recibió la unción y el respaldo de Dios y fue puesto como rey, como cabeza del pueblo de Israel. El Señor le extendió dominio tras dominio, y logró como ningún otro expandir los límites del pueblo de Israel, un hombre de victoria. Sin embargo tuvo aspectos en su vida donde fracasó, cayó en la tentación, cayó en el adulterio, cayó en algunas vergonzosas, ocultó su pecado hasta que Dios lo sacó a la luz enviando a uno de sus profetas a denunciarle cara a cara las actividades que él había realizado ocultamente. Fracasó.
3. Jonás:
Fracasó, cuando llamado por Dios para ir a la tierra de Nínive, a la tierra de Asiria a predicar las buenas noticias de arrepentimiento pues Dios le daba a ese pueblo impío la oportunidad de arrepentirse antes del juicio, fue rebelde y se fue para el otro lado opuesto al plan de Dios.
Hay personas que fracasan porque se rebelan a la voluntad de Dios.
4. Pedro:
Siendo un hombre temperamental, impulsivo, en un momento le dijo al Señor: "aunque todos te nieguen y te dejen, yo siempre voy a estar a tu lado". Sin embargo, en la noche que Jesús fue arrestado, lo negó públicamente y Pedro escuchó el gallo cantar, tal cual lo había el Señor predicho.
Como estos hombres, existen también en nosotros este tipo de circunstancias que rodean nuestra vida espiritual. Pero, ¿cuál es la clave para poder superar las dificultades, los fracasos y llegar al plan alto y sublime al cual Dios nos ha llamado? Dios te ha diseñado un perfecto plan, eres único. No hay un duplicado de tu parte, eres la persona para cumplir el llamado de Dios en la parte familiar, en la parte social, en la iglesia. Dios te ha encomendado una tarea y quiere que llegues a una estatura, a un nivel de proyección. El éxito es hacer todo y cumplir todo lo que Dios te ha llamado hacer, y expresar Su voluntad, Sus características, que la gente al verte a ti vea a Jesús. Eso es el éxito, es ser como Cristo, es hacer la voluntad de Dios.
" Alcanzar el éxito es aprender a superar los fracasos. Y ¿cómo podemos superar los fracasos?:
1. Reconociendo los fracasos:
La Biblia dice claramente en Proverbios 28.13: "el que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia".
El que encubre su pecado, el que trata de racionalizar, de mostrar una imagen de una persona victoriosa en las áreas en que no lo está, no alcanzará misericordia.
El Señor conoce y sabe lo que te pasa. No podrás esconderte ni ocultarte de los ojos de Dios.
Lo importante para superar todo fracaso es reconocer el fracaso, es enfrentar el fracaso, es darnos cuenta en el corazón que tal vez no has actuado de la manera correcta. Hay tiempos, hay momentos de Dios para grandes cambios, para grandes transformaciones. En esta hora se necesita grandes decisiones y ésta es la hora de la decisión. Dios te está impulsando a una decisión porque quiere llevar tu vida a que conozcas, a que comprendas lo que Él llama éxito y éxito es hacer todo lo que Dios te ha llamado a hacer.
La clave del éxito es reconocer delante de Dios su fracaso, su pecado. Cuando se da cuenta que en alguna área necesita ayuda y lo confiesa delante de Dios, alcanzará misericordia.
Dejarse derrotar por los fracasos y no confesarlos es una actitud negativa. Cuando fracasamos muchas veces buscamos excusas, mayormente culpando a los demás. Puede ser que los demás hayan ayudado, pero la responsabilidad de superar el fracaso es suya.
Dios modificará el rumbo de tu vida y nunca volverás a ser el mismo. Tu decisión puede cambiar tu casa, tu familia, la iglesia y aún todo tu país. Elías oró y por tres años y medio no llovió, porque era un hombre de fe y tenía un corazón decidido a creerle a Dios. Cuando él oraba, Dios lo escuchaba. Y luego oró y volvió a llover.
Cuando usted se decide a creer, comenzará a experimentar cosas que nunca imaginó, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre. ¡Prepárese a disfrutarlas, prepárese a ir más allá de aquellos que se lamentan de que todo va a seguir igual!
Éxito es encontrarse con Jesucristo y darse cuenta que Él es el que nos transforma, el que ha comenzado una nueva obra en nosotros y la va a terminar.
2. Aprender la lección:
El fracaso volverá una y otra vez hasta que usted aprenda la lección.
Jonás tuvo que aprender una gran lección, terminó en la panza de un pez en las profundidades del mar, arrepintiéndose de su rebeldía.
Cuando uno se aparta de Dios, cuando uno es rebelde en algún aspecto de su vida, cuando una persona fracasa en ciertas áreas; uno va a volver una y otra vez a recursar la materia.
Dios está queriendo modificar la raíz. No es cuestión de ocultar, no es cuestión de decir que está todo bien, no es cuestión de "esto va a pasar"; sino que debemos enfrentar el pecado, enfrentar la crisis, enfrentar el fracaso y ver los recursos de cómo modificarlo pidiéndole a Dios ayuda.
Repetir los errores nos lleva una y otra vez al fracaso.
Tenemos que hacer del fracaso un momento y no un monumento. Para muchos el fracaso es un monumento, siempre lo tienen como mito y los está acompañando permanentemente.
El fracaso es un momento, porque Dios es capaz de llevarlo hacia delante.
No piense que siempre va a ser así, no piense que las circunstancias se van a repetir una y otra vez, sino que con la gracia, con la fortaleza y con la decisión suya, es posible alcanzar una nueva posibilidad.
Estamos en las manos del Alfarero, Él ha puesto su mano sobre nosotros y nos está moldeando y va a hacer de nosotros una vasija de honra. Todo lo que Él ponga en nosotros, va a dar gloria y alabanza a Dios y donde entremos vamos a llenar el ambiente de alabanza y de adoración. Vamos a ser un modelo, un ejemplo, un testimonio de Cristo; no de derrota, sino de victoria.
El justo que cae se levantará cuántas veces se arrepienta, porque hallará misericordia una y otra vez hasta que aprendas la lección. Estás a punto de cambiar, de ser diferente. El diablo no va a encontrar a la misma persona, va a encontrar una persona moldeada por la Palabra de Dios, tocada por la Palabra de Dios, transformada por la Palabra de Dios y por las decisiones.
" La mayor herida que una persona puede tener en la vida, es cuando el fracaso es una cuestión que ha venido del mismo seno familiar.
Pero hay ejemplos como en el caso de David. Había un hombre llamado Saúl, era un rey que medía dos metros, elegante, apuesto y Dios a causa del pedido del pueblo de Israel le dio a ellos un hombre como rey conforme al corazón del pueblo. Pero Saúl era orgulloso, por lo tanto Dios eligió otro rey llamado David. Cuando el Señor le dice a Samuel que vaya a la casa de Isaí que tenía hijos varones entre los cuales estaba el rey, Samuel le avisa a Isaí que iba a ir para su casa. Isaí les dijo a todos los hermanos mayores de David que se bañaran, se perfumaran, porque venía el profeta e iba a hallar entre ellos al futuro rey. Sin embargo, a David lo dejó trabajando; porque él consideraba que no calificaba para la tarea. El mismo padre discriminó a David, pensando que él no servía para eso. Eso es fracaso, ese es el dolor de sentirse que uno no tiene oportunidades porque su propia sangre dice: "no estás en condiciones, no servís, no tenés nada". Sin embargo, cuando vino el profeta Samuel y vio a los hermanos de David, el Señor le dijo: "no derrames el aceite sobre ninguno de ellos porque no les va a caer bien, entre ellos no está el rey". Y allí preguntó si tenía un hijo más y cuando David llegó a la presencia del profeta, Dios le mostró que ese era el llamado, el ungido, la persona seleccionada. Aunque la misma familia (en este caso el padre) no creía, Dios ya lo había levantado. Luego vemos cuando Goliat estaba peleando en el campo de batalla y David fue a llevar algunos alimentos para sus hermanos que estaban allí para pelear. Cuando llegó, sus hermanos le dijeron: ¿qué estás haciendo aquí, viniste a burlarte de nosotros? Nunca imaginaron, ni pensaron, que David iba a derrotar a Goliat, porque simplemente para ellos David no tenía nada. Ellos le habían puesto una tapa una y otra vez: "de aquí no pasás". El mismo rey cuando David se dispuso a ayudarle y a enfrentar a Goliat, el rey cuando lo vio dudó de él. Ni el rey (o sea el mundo), ni sus hermanos, ni su padre le dieron la oportunidad. Pero David luchó porque sabía que en él había algo diferente. Los demás intentaron oponerse, los demás intentaron taparlo; pero sin embargo algo aconteció. Vino Jonatán, el hijo de Saúl y le dijo: "tú eres algo especial" e hicieron un pacto, una alianza. El hijo del rey, Jonatán, le entregó su capa, le entregó su espada, le entregó su escudo, le entregó parte de su indumentaria real; porque creyó en el ministerio de David.
La iglesia es como Jonatán. Venimos del mundo golpeados, venimos del mundo desilusionados, venimos del mundo con tantas frustraciones; pero en la iglesia encontramos a aquellos que nos miran con amor y nos dicen: "hay algo en tu vida, vamos a unirnos hasta conquistar a los enemigos, eres un ungido y una persona especial".
"Levántate y resplandece porque ha venido tu luz". No creas que vas a vivir toda la vida escondiéndote y lamentando tu derrota, ha llegado tu tiempo de victoria.
" Dios puede convertir nuestros más grandes fracasos y debilidades, en nuestros más grandes éxitos y fortalezas.
Dios puede cambiar esa área de su carácter, en sus más grandes fortalezas.
1. Moisés:
Dios dijo de Moisés: "hay un hombre de la historia de la humanidad que fue el hombre más manso de la tierra". No lo recordó como un hombre enojado, sino como un hombre manso. Dios tocó, moldeó, transformó y le dio la victoria a Moisés allí donde fue su fracaso, allí donde él no pudo entrar a la tierra prometida, allí donde él sintió que lo había perdido todo; sin embargo, el punto de su fracaso después fue el fuerte, la fortaleza más evidente de su vida a tal punto que el Señor resaltó la mansedumbre en la vida de Moisés.
2. David:
Pasó por el pecado, la infidelidad, la injusticia mandando al esposo de Betsabé al frente de la batalla para quedarse con ella. Sin embargo, después el Señor dice: "he hallado a un hombre conforme a mi corazón". Ahora, el corazón de Dios es un corazón santo, puro, fiel, amoroso. Todos los puntos negativos de David: el pecado, la infidelidad, la impureza, la injusticia, la violencia, fueron modificados a tal punto que Dios pudo decir que tenía su corazón.
Allí donde sos débil vas a ser fuerte, donde sos débil vas a ser más que vencedor. Estás rumbo a un cambio, estás rumbo a una transformación, vas a ser diferente, tu carácter va a ser diferente, no tendrás esa misma reacción para siempre, no tendrás esa debilidad para siempre, no siempre estará llorando por ese problema. Dios te va a cambiar.
3. Simón:
El impulsivo, el junco, el inconstante, el temperamental. Sin embargo, al cabo de un tiempo el Señor le dijo: "ya no serás más Simón, serás roca, sobre ti edificaré la iglesia y te daré las llaves, la autoridad".
Del hombre que fracasó Dios terminó diciendo que era una roca.
Los fracasos no son para siempre.
El diablo ha estado tanto tiempo mostrándote tus incapacidades, tu falta de condiciones, aún como en el caso de David que su propio padre le dijo: "no calificás para esto, no servís para ésto". Pero Dios te dice: "sí calificás, hoy te levanto y te saco la tapa y te bendigo". El Señor te contrata en su reino y a pesar de que tienes que aprender algo, usted lo va a lograr. A pesar de que sea débil en algunos aspectos, va a alcanzar misericordia y va a llegar a las alturas que Dios le ha llamado a conocer.
El alma de Jonatán quedó ligada a la de David y lo amó de tal manera que es como si lo hubiese conocido desde siempre. La presencia de Dios era tan grande sobre David, que era acepto a los ojos de todo el pueblo. Lo que antes fue rechazo y fracaso, llegó el día que Dios sacó la tapa y le dijo: "crece, multiplícate, extiende, ve más allá de tus impedimentos, más allá de lo que has oído".
Debes aprender a confiar en lo que sos en Cristo, a quién sirves, a quién le perteneces.
Renuncia a lo oculto y vergonzoso y decide andar como de día y no de noche. Decide en tu corazón apartarte de lo que te impedía alcanzar la meta.
El Señor te llama a ir más allá de tus inconvenientes.
Las palabras de Jonatán a David son las palabras que Cristo te dice a ti. Cristo te dice: "quedé ligado a ti, te doy mi manto, te doy mi espada, te doy mi escudo, porque creo en ti". Aunque tu padre no crea, aunque tu familia te desprecie, aunque los demás se rían de tu armadura, de tu aspecto, el Señor te entrega de lo que Él es y por lo tanto alcanzarás el éxito.
Es tiempo de ser feliz con Cristo. El débil dice "fuerte soy". Cambiarás tu temor en fortaleza, mirarás tu casa de otra manera, mirarás a tu familia de otra manera, porque solamente es un momento de batalla, pero viene el cambio para tu trabajo, para tu casa, para tu ministerio.
Tu fracaso será simplemente un recuerdo, porque el Señor va a hacer del fracaso el punto más fuerte de tu vida. Dios va a hacer de tu carácter tu lado fuerte, Dios va a hacer de tus temores tu lado fuerte, vas a tener coraje, vas a tener fuego, vas a tener autoridad. Lo que parecía un lado débil, va a ser tu fortaleza, vas a ser un consejero, alguien que va a alentar a otros, alguien que va a animar a aquel que está caído. Aquello que el enemigo te ha puesto para taparte y que no alcances tu máximo potencial, el poder del Espíritu Santo se levanta para quitarte esa tapa, esa limitación. El Señor se encargará de quitarte la gente mala que ha sido enviada por el enemigo para destruirte y te rodeará de personas maravillosas que te amen.
Bendiciones !!!
Pastor Jorge Vaca
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