
LA FAMILIA DE DIOS
Fecha Martes, 30 marzo a las 10:30:09 Tema Familia
LA FAMILIA DE DIOS
1 Tim. 3:14-15
Introducción:
Nuestra familia y la familia de Dios tienen muchas cosas en común. En esta lección vamos a ver las semejanzas
entre las dos familias.
I. LA AUTORIDAD.
A. La familia natural.
1. En el hogar, el padre, con la ayuda de la madre, tiene el derecho de mandar y exigir la obediencia.
Ef. 6:1-3; Col.3:20-21.
2. Los padres deben ejercer su autoridad con sabiduría, justicia, equidad, no como tirantes o dictadores.
Su conducta debe inspirar respeto y confianza en sus hijos.
3. Los hijos tienen libre albedrío, y son responsables por su obediencia (o desobediencia) a sus padres.
B. La familia espiritual.
1. Nuestro Padre, Dios, gobierna a Su familia por Su hijo Jesucristo, a quien ha dado toda autoridad en el cielo
y en la tierra (Mat. 28:18; Heb. 1-1-2).
2. Cristo ha mostrado Su amor por nosotros, y Su autoridad sobre nosotros representa seguridad, paz,
protección, y esperanza para nosotros cuando nos sujetamos a ella. Nuestra desobediencia a Sus mandamientos sería semejante a la rebeldía de un hijo contra su padre. Como el letrero, “obedezca las señales de tránsito”.
3. Dios no fuerza a nadie a obedecerle, pero recordemos que vamos a darle cuenta por nuestras obras. Tenemos
libre albedrío, pero somos responsables.
II. EL AMOR.
A. En la familia natural se aman los esposos, los padres e hijos, los hermanos y hermanas, los abuelos y nietos.
Ef. 5:25, 28; Tito 2:3-4.
1. Los hijos muestran su amor a sus padres por honrarlos.
2. Todos tratan unos a otros conforme a la enseñanza en 1 Cor. 13.
B. En la familia espiritual.
1. Nada nos puede separar del amor de Dios, que es en Cristo (Rom. 8:38-39).
2. Como hermanos, debemos amarnos (1 Juan 4:7-21).
III. LA DISCIPLINA.
A. Los padres tienen la responsabilidad de disciplinar a sus hijos.
1. La palabra disciplina encierra la enseñanza (tanto por ejemplo como por palabra), la exhortación, la reprensión,
la corrección, la advertencia, y el castigo. Es una tarea que requiere diligencia y perseverancia.
2. Cuando hay necesidad del castigo, se da con sabiduría y control, y el nivel del castigo debe ajustarse a la
seriedad de la ofensa.
B. Dios nos disciplina por medio de Su palabra. Heb. 12:5-11.
1. Si no estudiamos la palabra del Señor, ni meditamos en ella de día y de noche, no estamos sujetándonos
a Su disciplina. Posiblemente somos castigados por Él providencialmente en esta vida, pero a los que no le obedecen, les espera un castigo eterno en el mundo venidero (2 Tes. 1:6-10).
IV. EL CUIDADO (NO LA ANSIEDAD) DE LOS PADRES POR SUS HIJOS.
A. Podemos aconsejarlos, pero no podemos vivir sus vidas por ellos.
B. Dios tiene cuidado de nosotros (1 Ped. 5:6-7; 2 Ped. 3:9), pero no quita de nosotros nuestro libre albedrío.
Conclusión:
“No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares,
Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo Jehová me recogerá.” Sal 27:9-11
Bendiciones !!!
Pastor Jorge Vaca
|
|